Las 8 señales que indican que odias tu trabajo

Levantarnos temprano cada mañana para ir a trabajar no es algo que, precisamente, nos provoque una sonrisa. Y menos aún no tener trabajo, como lamentablemente le ocurre a casi 4 millones de personas en España. Pero hay veces en las que, a pesar de tener un empleo, nos sentimos especialmente infelices y experimentamos sensaciones como el miedo o la angustia que nos pueden llegar a anular en nuestro día a día. Estas 8 señales indican que odias tu trabajo y que tu situación laboral ha llegado al límite o, peor aún, lo ha traspasado.

Atento a las señales que indican que odias tu trabajo

Atento a las señales que indican que odias tu trabajo

1. Irritabilidad

Todos tenemos nuestros días malos, pero si se repiten los días en los que no nos aguantamos ni a nosotros mismos y damos malas contestaciones a los demás, es muy probable que la explicación esté en nuestro trabajo.

2. Dormir mal

¿Te cuesta conciliar el sueño o te despiertas varias veces en mitad de la noche? Son varias las causas que nos pueden llevar a dormir mal por las noches, pero una de las más frecuentes es la preocupación por el trabajo.

3. Mala relación con los compañeros o con los jefes

Puede que el culpable de la situación no sea el trabajo en sí, sino las personas que trabajan contigo. Si tu relación con alguno de tus compañeros o con tu jefe es mala o inexistente, es difícil que no te afecte.

4. No desconectar

Otra forma de saber si odiamos nuestro trabajo es analizar la calidad del tiempo que pasamos fuera de él. Si no sólo no estamos a gusto en el trabajo sino tampoco en nuestro tiempo de ocio, mala señal.

5. Buscar trabajo desesperadamente

Buscar un empleo cuando tenemos trabajo es algo normal y una señal de que queremos mejorar profesionalmente. Sin embargo, si esa búsqueda llega a ser obsesiva, está claro que es porque odiamos nuestro trabajo actual y queremos dejarlo.

6. Cansancio excesivo

Además de la falta de sueño, la falta de motivación o la angustia por un trabajo hacen que nos sintamos más cansados de lo normal.

7. Peor rendimiento

También es bastante probable que nuestra productividad se vea resentida cuando nuestro trabajo se nos hace especialmente cuesta arriba.

8. El tiempo pasa muy despacio

La percepción del paso del tiempo es un buen indicador para medir el nivel de satisfacción con nuestro trabajo. Si los días y las semanas se hacen interminables, está claro que odias tu trabajo.

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