Los 5 procesos de selección más desesperantes

Candidato siendo entrevistadoLos procesos de selección varían mucho en función del puesto al que se esté aplicando y las pruebas para conseguir el puesto son también muy dispares. Este tipo de procesos son los más tediosos.

 

1. Proceso largo para un puesto temporal

Una de las peores experiencias es aplicar a un puesto temporal como si se tratará de un puesto fijo. No son eficientes porque pueden desanimar al candidato que puede estar en un proceso de contratación indefinida y que al final opte por la oferta que ofrece mayor duración en el tiempo.

2. Demasiados dilatados en el tiempo

Si un puesto dura mucho tiempo porque hay muchas personas involucradas en la decisión o la cadena de mano no está bien definida puede acabar resultando desilusionante.

Estos procesos de selección suelen costar de más de 8 pruebas y pueden durar más de 6 meses. Sólo se justifican en caso de altos directivos o de una contratación estratégica dentro de una compañía. Son característicos de multinacionales y los llevan a cabo ‘head hunters’. Suelen empezar con una entrevista de entre media hora y 1 hora para repasar el currículum del candidato.

Le sigue algún tipo de prueba o test psicotécnico para analizar las cualidades psicológicas. Una entrevista con el jefe directo ya en la empresa en la que se va a contratar y aquí pueden darse dos situaciones de seguir adelante, que se entreviste, también, con algún miembro del equipo,  y alguna prueba para evaluar la aptitudes del candidato.

Finalmente se puede asistir a otra entrevista con el directivo del área o director de la empresa o filial si se va a tener una proyección pública  o se va a ejercer algún tipo de representación de la empres. En esta entrevista se pueden evaluar las habilidades necesarias para el desempeño del puesto, o realizar pruebas específicas para testar que las habilidades coincidan con valores de la compañía como fidelidad, innovación, conocimientos específicos.

¿Cuántas entrevistamos hemos mencionado ya? Muchas. Si no se hacen concentradas pueden hacer que el candidato se desanime.

3. Oposición

Las oposiciones son procesos que implican hasta 5 exámenes eliminatorios, desde la más básica para descartar al mayor número de candidatos posible, hasta la última que suele ser un caso práctico relacionado con el desempeño del puesto, en la que suelen estar los candidatos que accederán finalmente a la plaza.

Estos procesos de selección suelen ser desesperantes porque suponen un test contra uno mismo y si el candidato no supera el último,  podemos estar hablando de 12 meses de diferencia con el inicio del primer examen, la desesperación es mayor por haberse quedado a la puertas. Además del tiempo empleado, es el desgaste psicológico y de comprobar que hay personas mejor preparadas que tú.

Las pruebas, en ocasiones, no reflejan todas las habilidades del candidato y es más útil prepararse para aprobar el examen.

4. Aquellos procesos que no se ajustan al empleo

Hay veces que las pruebas no se ajustan al desempeño del puesto, esto puede suceder por exceso o por defecto. Por ejemplo, si se va a hacer un trabajo de baja cualificación y se nos pide un conocimiento en idiomas que no se va a emplear, o alguna otra habilidad que nunca se pondrá en marcha. Estas situaciones crean frustración y que no se consiga al candidato más adecuado al puesto, por lo que la rotación sea alta.

5. Procesos indiscretos

Aquí incluimos más que el proceso en sí, las preguntas que los candidatos tienen que responder para superar el proceso. Preguntas referidas a aspectos familiares que no van a afectar en el desarrollo de la carrera profesional o del propio puesto de trabajo y que además generan situaciones violentas. Nos referimos a todas aquellas preguntas relacionadas con cuestiones que puedan aplicar a la ideología o incluso a los derechos recogidos en la Constitución y en las leyes.

Generan desesperación en los participantes porque son percibidas como irrelevantes y faltas de ética. Aunque la buena noticia es haberlo descubierto en el proceso y no una vez que se empieza a trabajar en una empresa. De esta forma podemos pensarnos si nos interesa conseguir el trabajo.

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